
Ever had the feeling you've been here before?
Drinking down the poison the way you were taught
Every thought from here on in your life begins
and all you knew was wrong?
Arriving somewhere but not here…
Porcupine Tree
El plazo se ha vencido, comienza la remudanza: en las próximas dos semanas debo entregar mi departamento en Villa Termitero, conseguirle uno nuevo a mi hija Viridiana —para que se quede estudiando en la UNAM—, y reinstalarme en Zacatecas con mi pequeña Paloma. Mientras empaco las cosas, descubro que es menos ingrato, o más amable, ocupar un espacio que desocuparlo. Cuando llegas, las posibilidades son abiertas, inabarcables: los muros, los clósets, los estantes vacíos invitan a reestructurar tu forma de vida: las rutinas temporales derivadas del orden espacial. Desde un principio, nuestro plan era ocupar este departamento sólo un año, así que nos esforzamos por amueblar solamente lo básico y no llenarnos de valores sentimentales. Entonces el problema consistía en saber qué era lo básico. Ahora, el problema luce más simple, pero igualmente metafísico: se trata de eliminar todo indicio de nuestra presencia.
Por lo pronto, y gracias a la ayuda de mis hermanos Pedro y José Luis, ya mandé a Zacatecas mis libros, un sofá, un librero, la ropa y los juguetes de Paloma. Cuando se fueron y emprendí a solas la limpieza del departamento, me percaté hasta qué punto mi hija menor se había adueñado del territorio: en cada rincón encuentro cosas suyas: dulces, muñecas, cartas dibujadas, cajas de CDs, ligas para el pelo, pósters, letreros en la pared. Me resulta extraño porque era ella quien más añoraba Zacatecas. En cambio yo, que ninguna morriña padecía por aquella ciudad donde he armado mi vida, no acumulé nada «personal» en este departamento: ni siquiera un cartel en mi recámara, mucho menos fotos, ni cuadros, notas de agenda, nada. De mi presencia aquí, sólo quedarán unas botellas vacías de Absenta: sin duda inconscientemente, evité contaminar con mi intimidad este espacio, que debería permanecer neutro, impersonal, prescindible, inmemorable...
Aún así, esta mañana, mientras salía a buscar departamentos en renta, me dominó la incómoda sensación de ya no estar aquí. Una sensación que me punza al doble porque, apenas hace apenas unos días, sentí lo mismo en Zacatecas. Ergo, me encuentro en el umbral; la Interzona; el no-lugar que se interpone entre el hoy y el mañana, entre la capital y la provincia, entre mi libertad de año sabático, dedicado a la escritura, y el retorno a la rutina laboral, las cadenas académicas, los vicios circulares de siempre. Podría suponer, para consolarme, que los retornos nunca conducen hacia el mismo sitio desde el cual partimos: si el entorno permanece igual, cabe esperar que sea uno quien haya cambiado. Pero nadie puede asegurarnos que ese cambio haya sido real, o pertinente, o liberador. Nos queda entonces la duda, pero entonces descubrimos que esa duda es la que define nuestro devenir. Lo cual me hace pensar que la Interzona no define un umbral geográfico, sino un territorio psicológico entre el Dolor y la Amnesia. Es decir: sin importar dónde viva, seguiré siempre aquí, en este lugar donde no estoy. Como en este departamento, sin muebles, sin televisión, sin ruidos, sin nostalgia, sin mí.
NOTA: Como se sabe, un vicio habitual en la Interzona consiste en hacer obsesivos balances: sumar logros y restar errores y multiplicarlos enseguida por los propósitos y dividirlos entre los temores. Esa era la intención inicial de este post, pero las cabras se me escaparon al monte y el monte se fue tras Mahoma. Ni modo. Ya habrá ocasión para ello. Apenas comienza la cuenta regresiva.

12 comentarios:
Wow! Yo pensaba que era un estado peronal, ya veo que no. Lo cual, cono todo y lo egoista que resulta, me alegra un poco: sigo dentro de un parametro "normal" de personalidad. No estoy del todo loca. Animo, pronto te reintegraras a un cotidiano interrumpido, ojala el espacio "enmedio" que se crea al interior no te resulte difiicil de desalojar.
Suerte en tu regreso a Zacatecas, Gonzalo, me acaba de contar Juan Pablo y quise pasar a despedirme por acá. Un abrazo.
No sé si me explico, pero creo estar en una situación (o en una interzona) similar... ¡desde hace casi ya un año!
Aparte: celoso, celoso...
Mando un abrazote.
Oye, dejé el diario pero habrá una secuela (diferente, más rápida, honesta y elocuente) en mi Last FM. Asumo que tienes un espacio ahí. Igual y así seguimos la eterna charla sobre música y libros:
www.lastfm.es/user/aguillon-mata
Hola, Gonzalo. ¿Cuándo te vas? ¿Habrá chance de que te invitemos a cenar antes de eso?
Abrazo de Alberto y mío
Gonzalo, malabarista metafísico, coincido contigo en que las interzonas no sólo son físicas sino también laberintos del alma que ni siquiera Jelaluddin Rumi pudo descifrar, o sí? Gracias por tu felicitación y tu recuerdo. Abrazo cálido (muy cálido como de 46 grados, mi Buen)
Miguel Manríquez
PD: ¿dónde conseguiste absenta?
No no estoy de vacaciones, quisiera, pero no puedo, pero el trabajo me ha complicado mucho en estos dias.
No encuentro palabras para comentarte en este post, por que no habia leido mejor descripcion de una mudanza y me identifique en cada frase, en cada palabra, que amable puede ser instalarnos en algun lugar y a veces es mas dificil dejarlo a pesar que no quieras hacerte de carinos en un activo fijo.
Te regresas a Zacatecas?? Espero sea un excelente regreso y ojala, si no es muy tarde y ya te has ido me aceptes un cafe... ?Podria invitarte a tomar un cafe?
Besos cafeinados.
solo espero que esa mudanza no signifique el cambio de esfuerzo que haces en éste, tu blog, ha sido algo exquisito leer este texto y el de más abajo sobre el poeta, te agradezco la entrega.
¿A qué me suena eso de la Interzona? Ánimo, pues, con las mudanzas. Saludos, Gonzalo.
Chale... donde dice "peronal" en mi primer comentario, deberia decir "personal"... me pregunto si la interzona es un espacio reservado solo para aquellos que no tienen demasiado miedo de ver en su interior y hacerse a la idea de que estan en medio de algo?
Gracias a todos por sus comentarios:
Depto.: El hecho de te que hayas sentido en el mismo estado que yo, no significa que seamos normales. Aunque, ¿quién puede decir que lo sea? (¿leíste "El alienista" de Machado de Assis?)
Row: Gracias por tus parabienes, seguimos en contacto.
Sergio: Tú no sólo estás en la Interzona en el mundo real, sino también en el mundo virtual: ¿llegará el día en que tengas tu página definitiva?
Rax: Al parecer, ya no hubo chanza de vernos. Pero los invito a Zacatecas, cuando gusten.
Miguel: No he leído a Jelaluddin Rumi. Pero el Absenta se consigue en la Castellana de Coyoacán. Sería una buena inversión que te gastaras todo tu premio en esa verde hada.
Ashram: Ni modo, no pudimos echarnos ese café. Aunque seguiré viniendo al DF, y seguimos en contacto.
Profetabar: Gracias por tu visita y, por supuesto, continuaré sin mudarme de este blog.
Lear: La Interzona, seguramente, debe recordarte al Naked Lunch, de Burroughs/Cronenberg.
Hola, Gonzalo. Con la novedad de que tanto Alberto como yo andamos con una gripe bárbara, que nos echó a perder por completo el fin de semana (desde el jueves, más o menos).
¿Te vas y no vuelves? Si es así, alguna vez tendremos que ir a verte hasta Zacatecas.
Mientras tanto, siempre nos quedará blogspot :)
Un abrazo de ambos
Publicar un comentario en la entrada